Cada vez que la Luna transita el signo de Tauro, podemos sentir como si el mood estuviera centrado en la búsqueda de placer, de satisfacción, en sentir y percibirlo todo mediante los 5 sentidos.

Tauro es una energía femenina, por lo tanto se inclina quizá más hacia la conexión entre el dar y recibir afecto, amor, protección, nutrición. Y como en Tauro, la palabra por excelencia sería SEGURIDAD, son dos días y medio que podemos sentir nuestra tendencia a ir por lo seguro, a hacer aquellos planes que nos aportan calma, que nos hacen estar cómodos.

 

También es un tránsito que “corporaliza” enseguida cualquier emoción y pensamientos, es decir, todo toma forma y se expresa a través de señales físicas, manifestaciones claras, resultados que se puedes ver y palpar y que están más vivos que nunca.

 

 

 

 

 

Por supuesto, una de las “caídas” de la energía Tauro es el exceso de placer hedonístico, la pereza, la gula y la terquedad.
Hemos de cuidarnos de caer en excesos, de dejarnos llevar demasiado por la quietud, la lentitud y por nuestras ideas fijas e irreversibles.

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