23 de Junio: NEPTUNO RETRÓGRADO

Este año Neptuno estuvo sigilosamente activo dentro de muchas alineaciones planetarias.
El primer Mercurio Retrógrado del año fue en Piscis (donde está Neptuno).
Posteriormente, Venus Retrógrada tuvo bastantes tensiones a Neptuno
Y hace muy poquito, fue Marte el que estuvo conectando con él desde muy cerca.

Neptuno ahora está empezando su periodo de retrogradación anual, y repasando algunos temas trabajados hasta ahora..
Lo que me lleva a observar su Retrogradación anual como algo a observar, un punto a tener en cuenta.

A Neptuno a veces se le infravalora.
Está ahí, calladito, operando desde lo sutil en cada uno de nosotros, buscando que un despertar de conciencia nos inunde a todos.

Neptuno es un planeta Transpersonal (así como Urano y Plutón) y si tuviéramos que “dividir” su significado entre lo más espiritual y lo más terrenal podríamos hacerlo del siguiente modo:
El lado Espiritual de Neptuno es..
Todo lo sutil y lo imperceptible ante nuestros ojos, la energía, la fusión y la unión con la totalidad, la espiritualidad en todas sus “formas”

El lado Terrenal de Neptuno es..
Trampas, (auto)engaños, decepciones, nebulosidad, confusión, falta de límites, victimización

En realidad ambas partes, forman parte de lo mismo. Si nosotros vivimos en constante dualidad, Neptuno no cabe en la ecuación, porque es totalidad. Y si buscásemos la “finalidad” de Neptuno en nuestras vidas humanas y espirituales, sería darnos la entrada hacia un mundo menos preciso, controlado, estructurado para así poder conectar con esa parte de nosotros que busca fluir, amar incondicionalmente, sanar y ascender.
Por supuesto, somos seres terrestres que vienen a experimentar lo que es una vida terrestre y llegar a recordar y volver a casa, a la unión y a la fusión con del todo. Vivir es un camino de retorno.

Yo lo que veo y siento, es que hay momento para cada cosa. Hay momentos, e incluso épocas de nuestra vida en las que sentimos una gran necesidad de sentir devoción, agradecimiento constante, apertura y amor incondicional hasta la Mariposa que se cruza en nuestro camino. Una gran necesidad de leer libros y experimentar vivencias que nos acercan a la plenitud del Ser.
Y hay otros momentos en los que uno necesita integrar todas esas vivencias, volver a un día a día más cotidiano, pisar el suelo, tocar la tierra y recordar que ambos lados de la moneda son el mismo, solo que con otro color y forma aparente.

No sé si tú lo sientes, pero yo cuando estoy mucho en las estrellas, necesito acudir a algo que para que me baje y me ayude a verlas desde otra perspectiva. Necesito de vez en cuando sentir aquello que en algunos lugares lo llaman como lo más “banal y superficial de la vida” y sentirme a gusto experimentándolo. PERO desde la consciencia de que hay algo más que tan solo eso, y que un sano equilibrio también es rico y apetecible.

Digamos que cuando Neptuno está directo, no se siente tan mal este ahí, danzando entre dos mundos y disfrutando de ambos. Y cuando Neptuno retrograda, la “oportunidad” está en volver a conectar.

Está en dejar los engaños a un lado…
Dejar de Mentirnos.
La oportunidad está en Observar cual es nuestro SUEÑO (no tanto los Objetivos de este año o de este mes), sino más bien, aquello “ideal” para nosotros, aquello con lo que fantaseamos en momentos de vacío, de no estar haciendo nada..
Por lo tanto, con su retrogradación (y entre Eclipses) podemos sentir que los sueños (que experimentamos cada noche) buscan dar más señales, más indicios y respuestas.

También es un periodo de X meses de conexión y re-conexión espiritual. Por lo tanto buscar cierto silencio, ir hacia adentro, comprendernos (sobre todo en esos momentos en los que Neptuno esté siendo parte de las alineaciones y tránsitos planetarios).
Aprender a Meditar, adquirir el hábito de escuchar mantras, reflexionar, crearnos rituales de conexión, será muy beneficioso.

Es bueno para encontrar esas ilusiones sin base.
Para encontrar esas mentiras que nos decimos para protegernos de algo.
Para re-conectar con nuestro lado más interno y espiritual y devociones.
Para poner límites, aprender a identifica qué actitudes, lugares, personas y tendencias nos hacen alejarnos de nuestra verdadera voz interna.
Sanar. Sanar una percepción, una visión, nuestro cuerpo físico, mental, emocional y energético..
Perdonar.
Fluir.

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